Hola a todos,
Un buen día apareció un gato blanco y negro en mi jardín. De esto hace ya unos años; al principio venía de vez en cuando a dar una vuelta, pero desde hace al menos 2 años se ha instalado con nosotros y ya no se mueve de aquí. Le damos de comer mañana y noche igual que a nuestros gatos, o sea, con comida de calidad.
Ya tenemos cuatro gatos, entre ellos un maine coon muy especialito que no acepta a extraños (animales) en casa, aparte de un gatito que recogimos del jardín y que ahora ya forma parte de la tribu.
Volviendo a mi gato callejero, su comportamiento es raro; parece que nos haya dedicado su vida. No se quita del felpudo de delante de la puerta de entrada, que es de cristal, y a veces se queda horas mirando lo que pasa dentro. Me da mucha pena porque el pobre no tiene vida: no juega, no se va por ahí de paseo, no caza... siempre está con el hocico pegado al cristal. Y eso que le hemos puesto una casita adrede para él, resguardada y con una manta para el invierno, pero para mi desgracia no entra. Parece que su meta en la vida fuera vivir dentro de casa, pero con Chinoock es imposible, ya sabemos de sobra cómo se porta con los animales que no le gustan.
Mi marido intenta curarlo a veces porque de vez en cuando trae algún golpe, pero no sabemos cómo se los hace. Está flaco y eso que come bien; me da la impresión de que ya no es ningún chaval y que no tiene dientes, porque cuando come hace ruidos como de succión. Algún día lo llevaremos al vete para que le hagan un chequeo, pero no se deja tocar fácilmente.
El problema es que si algún día nos mudamos no me gustaría dejarlo solo, pero ¿qué hago? Si lo llevo a la protectora correría el riesgo de que lo sacrifiquen... en fin, de momento no tenemos ese problema.
Es un machito con las orejas dobladas, creo que es una raza de gato pero no recuerdo cuál.
Nada, me apetecía contaros esta historia y que me digáis si habéis tenido casos parecidos, porque la vida del pobre gato es un poco triste.
Cuidaros mucho.
Hasta pronto


