Hola, perdón de antemano si me alargo mucho y por las faltas, que por desgracia tengo disortografía...
Soy el papi de dos gatos persas con pedigrí (Golden y Silver Shaded): mi hembra Opale y mi macho Ouragan (bueno, esos no son sus nombres oficiales, sino los que usamos en casa; sus nombres "reales" son Nyméria y Onizuka).
Mi pequeña Opale está embarazada, pero no sé exactamente de cuántos días porque a principios de marzo se cruzaron sin éxito (el macho aún era muy joven). El último cruce que vi fue el 10 de abril de 2019. Así que ya no debería tardar en parir; se le notan los gatitos en los costados y tiene la barriga durísima y con forma de pera, pero no noto que los bebés se muevan. Fui al vete la semana pasada y me dijo que todo iba bien (me preocupaban unos puntitos negros en las mamas), pero aunque el parto es inminente, sigo sin ver leche cuando le aprieto las mamas, y eso que las tiene enormes. Además, la gata pasa ya mucho tiempo en el nido que ha elegido o en el sofá conmigo (cuando está en su camita se pone a gritar hasta que me siento a su lado).
¡Me estoy empezando a preocupar! Sé que en los persas la gestación es larga, pero el veterinario me dijo que ya le tocaba y todavía nada de nada.
El otro problema por el que necesito ayuda es que mi macho, Ouragan, se ha vuelto insoportable desde que ella está preñada. No para de correr, la muerde, la ataca, le arranca mechones enteros de pelo... No la deja comer para zamparse él todo el cuenco a toda pastilla, incluso llega a vomitar por comer tan rápido. A ella le he pasado a pienso de gatitos por el embarazo y él se pelea con ella para quitárselo. Sinceramente, la situación es invivible; está borde y desobediente. Antes era muy bueno y si daba una palmada paraba de hacer trastadas, ¡pero ahora me mira y sigue como si se riera de mí!
Siempre ha sido súper bueno, cariñoso y muy dulce con su compañera, nunca había sido violento. El veterinario nos ha dicho que puede ser por el exceso de atención que le damos a la hembra, que le dan celos, así que intentamos compensar dándole más mimos a él, comprándole juguetes nuevos... en fin, que ya no sabemos qué hacer. Se pasa las noches gritando, pero no a ella, sino delante de la puerta de nuestra habitación, y en cuanto nos levantamos se calma y se pone contento... de verdad, ahora mismo no hay quien lo aguante...
Mil gracias por adelantado, de verdad que necesito ayuda. El vete solo me ha dicho que lo encierre en una habitación hasta que ella para, pero me da mucha pena y no creo que castigarlo sea la solución...
¡Por favor, ayudadme y ayudadle a él!