Mientras recorrían varios senderos de la zona, una inesperada compañera se cruzó en su camino. Se trataba de una cachorra de apenas cinco meses que decidió unirse a ellos durante la excursión.
"Una pequeña despeinada llegó por detrás y me tocó la pierna. A partir de ese instante, ya no me se separó nunca más", relató el senderista en un vídeo publicado en Instagram y recogido por The Dodo.
Una perrita que elige a su familia
La perra, de pelaje blanco con manchas y orejas marrones, acompañó a la pareja durante kilómetros y siguió sus pasos por las montañas como si fuera una guía experimentada.
Su carácter cariñoso y sociable no tardó en conquistar a los excursionistas.
Sin embargo, hubo un momento que terminó de sellar el vínculo entre ellos. Durante una jornada de lluvia, mientras descendían por un sendero resbaladizo, el hombre estuvo a punto de caer.
"Mientras bajábamos de la montaña bajo la lluvia, resbalé y casi me caigo", recordó. "Corrió directamente hacia mí, gimiendo y saltando por todas partes, intentando ayudarme. Fue en ese momento cuando me di cuenta: esta perra es mía: no puedo dejarla aquí."
De Grecia a Berlín
Cuando las vacaciones llegaron a su fin, iniciaron todos los trámites necesarios para llevarla con ellos a Alemania.
Tras una revisión veterinaria y la preparación de la documentación requerida para viajar, la cachorra, bautizada como Milou, fue trasladada a Atenas, donde permaneció varias semanas para una cuarentena obligatoria.
Después de un mes separados, Milou pudo reunirse por fin con su nueva familia en Berlín.
Desde entonces, su vida ha dado un giro radical y la pequeña se ha adaptado rápidamente a su nuevo hogar. Tanto, que hasta se ha ganado un apodo muy especial: "la reina de Berlín".