Inma Cuesta atraviesa uno de los momentos más difíciles para cualquier persona que comparte su vida con un perro.
La actriz comparte a través de Instagram su dolor por el fallecimiento de Rumba, su compañera durante casi 18 años, dedicándole una despedida cargada de amor, gratitud y dolor que ha conmovido a miles de seguidores.
"No sé dónde poner el corazón": el adiós de Inma Cuesta a Rumba
Unas velas de 18 años, una fotografía de Rumba y un texto profundamente íntimo componen el adiós de Inma Cuesta a quien la acompañó durante casi dos décadas.
"Rumba mi amor, te fuiste a unas horas de celebrar tu cumpleaños. No hubo fiesta, pero soplamos tus 18 pensando en ti".
A partir de ahí, Inma hace un recorrido por todos los momentos compartidos junto a su perra: viajes, mudanzas, rodajes, juegos, despedidas, triunfos y fracasos. Una vida entera construida a cuatro patas.
"Gracias por estos 18 años de amor infinito", escribe la actriz, antes de confesar el enorme vacío que siente tras su pérdida. "Nos hemos querido tanto, tanto... que ahora que no estás no sé dónde poner el corazón".
La publicación continúa con una de las frases que más ha emocionado a sus seguidores: "Desde que nos despedimos tengo un agujero en el pecho que no me deja respirar, como si me hubiesen arrancado una parte de mí".
La vejez de Rumba
La noticia llega unas semanas después de que la propia Inma Cuesta compartiera otra reflexión sobre la etapa final de la vida de Rumba.
En el programa No está el horno para bollos en PlayZ de RTVE Play, la actriz decía que Rumba ya estaba muy "Walking Dead". Estaba tan mayor, desorientada y con problemas de audición y visión, que le daba permiso para cruzar el arcoíris y descansar.
"Una parte de nosotros se va con ellos"
En su despedida, Inma también recuerda una reflexión que un amigo le hizo tiempo atrás y que ahora dice que entiende mejor que nunca.
"Un amigo una vez me dijo que cuando os vais, una parte de nosotros se va también. Ahora lo entiendo".
La actriz termina prometiendo que seguirá buscando a Rumba en todos los atardeceres, agradeciendo además el cariño recibido durante estos días y dedicando unas palabras especiales a su pareja, Ángeles Maeso, por haber estado a su lado y cuidar de Rumba hasta el final.
Las palabras de Inma Cuesta vuelven a poner voz a un sentimiento que comparten millones de familias: despedirse de un perro nunca es solo decir adiós a un animal, sino a un miembro de la familia.