Haley, fundadora del refugio Friends of Bear Cat Rescue (FOB), en la bahía de San Francisco, está acostumbrada a rescatar gatos sin hogar.
Un día, mientras cerraba la puerta del local, escuchó un maullido procedente de un arbusto del jardín. Al acercarse, encontró a una gata escondida entre las ramas.
Un rescate en la puerta de casa
Haley intentó ganarse su confianza con comida, pero enseguida notó que algo no iba bien. Aunque la gata parecía hambrienta, se acercaba al alimento y se apartaba de inmediato, como si comer le provocara un intenso dolor.
Los especialistas comprobaron que el dolor era tan intenso que el animal apenas podía alimentarse, incluso después de recibir medicación para aliviar las molestias.
Le tienen que quitar todos los dientes
Las pruebas confirmaron que Birdie, nombre que recibió la gata, padecía estomatitis, una enfermedad que provoca una inflamación muy dolorosa en la boca.
Para aliviar el problema, los veterinarios tuvieron que extraerle todos los dientes.
Dos meses después de su rescate, encontró una familia adoptiva.
Hoy vive con su nueva familia y disfruta de una vida tranquila, muy distinta a la que llevaba cuando Haley la encontró escondida entre los arbustos.