El gato llamó la atención de los guardias del centro penitenciario n.º 17, en la región rusa de Nizhni Nóvgorod, cuando se acercó a las instalaciones con dos collares de tela alrededor del cuello.
El detalle despertó las sospechas del personal, que decidió interceptar al animal para comprobar qué llevaba.
Un paquete sorpresa bien sujeto
Al revisar los collares, los agentes encontraron pequeñas cantidades de droga ocultas en su interior. Todo apuntaba a que el gato estaba siendo utilizado para introducir contrabando en la prisión.
Las autoridades retiraron la sustancia e iniciaron la correspondiente investigación para tratar de identificar a los responsables.
Un final feliz para el pequeño repartidor
Tras el hallazgo, el animal fue examinado para comprobar que no tenía problemas de salud.
Una vez finalizada la inspección, el gato fue liberado en un lugar seguro, ajeno por completo al uso que otras personas pretendían hacer de él.