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La escena entre el Yayo y el malamute muestra la complicidad que surge cuando entre un perro y una persona hay un vínculo especial.

© IG: @namek_themalamute

"Mi padre jugando con el perro que no quería tener": la tierna escena que arrasa en Instagram

Por Lola Duarte

El perfil Nake Malamute ha compartido el divertido momento de complicidad entre un hombre y el perro que, según cuenta su familia, nunca quiso tener

Hay una regla no escrita cuando llega un perro a una familia: siempre hay alguien que dice "yo no quiero perros"

¿Qué ocurre con el tiempo? Quien dice que no lo quiere suele ser quien termina más enamorado de él. Y este vídeo de Nake, el perro malamute, es muestra de ello.

Del "no quiero perro" a jugar juntos en la calle

@namek_themalamute ha compartido en su Instagram un vídeo titulado "Mi padre jugando con el perro que no quería tener", en el que se puede ver al hombre disfrutando de un divertido momento junto al animal en plena calle.

La escena, grabada en lo que parece un pequeño pueblo, muestra a ambos jugando y compartiendo ese tipo de complicidad que solo surge cuando entre un perro y una persona hay un vínculo especial.

Un sencillo "Te queremos, Yayo", acompaña al vídeo, una frase que resume perfectamente el cariño que despierta el protagonista de cuatro patas.

El vídeo acumula miles de visualizaciones y cientos de comentarios, y muchas personas no han podido evitar identificarse con la situación. Porque son muchos los que conocen a alguien que aseguró que "no quería perros" y acabó completamente conquistado por ellos.

"Suele pasar", comenta una persona, que destaca lo bonito que resulta ver al perro conectar con su "niño perdido". Otro usuario bromea con que ahora el animal será "el primer heredero de todos los bienes".

Y entre risas y mensajes cariñosos, otro comentario resume lo que probablemente muchos han pensado al ver las imágenes: "Y lo bien que se lo pasan juntos".

Una vez más, un perro parece haber demostrado que para conquistar un corazón no hacen falta grandes gestos. A veces solo basta con estar ahí, jugar un rato y convertirse, poco a poco, en alguien imprescindible.

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