Aquel domingo, Gilles Bataillard disfrutaba de un día estupendo en Ivory, en el Jura francés, junto a Naya, su fiel jagdterrier de 9 años. Pero apenas quince minutos después de soltarla para que jugara, la pequeña perra se alejó y desapareció de repente de la vista de su dueño.
Aunque Naya llevaba un collar GPS, la señal no permitía localizarla con precisión. Gilles comprendió enseguida que algo no iba bien y empezó a rastrear frenéticamente los alrededores en busca de cualquier pista.
Dos días de angustia en las profundidades
En realidad, la perra se había lanzado tras un animal y se había colado en una cavidad natural oculta. Atrapada en el fondo de una estrecha galería subterránea, Naya era completamente incapaz de salir por sus propios medios.
Durante 48 horas, la inquietud de su dueño no dejó de crecer. Dada la complejidad de la roca y la inmensidad de la red de galerías, sacar a la perra sin ayuda especializada parecía una misión imposible.
Un rescate extraordinario bajo tierra
Para intentar lo imposible, se llamó a los equipos franceses de rescate espeleológico, el Spéléo Secours Français, una organización de voluntarios especializados en operaciones de salvamento en cuevas y galerías subterráneas. Estos voluntarios, apasionados y curtidos en intervenciones delicadas, se adentraron con sumo cuidado en las galerías para localizar la posición exacta de la pequeña aventurera.
Gracias a su experiencia y a su determinación, los rescatadores lograron llegar hasta la perra y devolverla a la superficie sana y salva. Según relata el periódico francés Le Progrès, el emotivo reencuentro entre Naya y su dueño Gilles puso un final maravilloso a estos dos largos días de espera.
Traducido del sitio web de Wamiz FR utilizando inteligencia artificial