El pobre gato Baly vivió una falsa esperanza y su angustia ha roto el corazón de sus rescatadores.
El felino había sido adoptado tan solo unas semanas antes.
El peor de los abandonos
Por desgracia, tras un mes de convivencia, su nueva familia se deshizo de él. Los voluntarios de la protectora quedaron profundamente consternados ante el abandono de su «dulce abuelete», como lo llaman cariñosamente. Y es que sus adoptantes lo echaron literalmente a la calle...
Baly se encontró solo frente a la casa, sin refugio ni siquiera un transportín. Por suerte, una voluntaria se encontraba cerca y pudo recogerlo a tiempo. Pero eso no fue lo peor. Los rescatadores se llevaron una triste sorpresa al examinar al gato en la clínica veterinaria.
Un tratamiento abandonado a medias
El equipo del refugio descubrió que la familia no había seguido el tratamiento prescrito para aliviar el picor de Baly. Además, el gato regresó con numerosos nudos y mechones de pelo apelmazado, y el equipo calificó el estado de sus ojos de «lamentable».
Esta situación resulta aún más triste si se tiene en cuenta que Baly solo merecía disfrutar de un hogar tranquilo y cálido. Con esta adopción, el refugio esperaba ofrecerle una cesta confortable, mucho cariño y personas atentas a sus necesidades.
Ahora, los rescatadores le han hecho una promesa llena de ternura a Baly: le encontrarán una familia de verdad, para toda la vida. Y esta vez, esa adopción será cariñosa y duradera, ¡para siempre!
Traducido del sitio web de Wamiz FR utilizando inteligencia artificial