¡Hola a todos!
Tengo un gato de 9 meses, castrado, ¡que es el dueño de la casa! Sí, yo soy su humana y vivo en su piso... ¡pero me trae por la calle de la amargura! Hace lo que le da la gana y cuando quiere. No tengo absolutamente nada de autoridad sobre él.
Desde hace meses ya no puede dormir conmigo en la habitación porque, si no, se monta una fiesta él solo: se mete en el vestidor, tira la ropa al suelo, se come los tirantes de mis camisetas, los cinturones... Juega con el maquillaje, muerde los cables... Así que ahora duerme en el salón. Pero cada día es la misma historia: cuando me voy a la cama, empieza a rascar y a maullar en la puerta. Si por la noche acaba rindiéndose y se va a dormir, ¡por la mañana no hay quien lo pare! Entre semana, a partir de las 6 de la mañana, no para de rascar hasta que me levanto. Y los fines de semana, como hoy, por ejemplo, ¡ha estado desde las 6 de la mañana hasta mediodía! Han sido 6 horas rascando y maullando a tope (pasando del maullidito de «ábreme la puerta, porfa» al maullido de «¡si no abres ahora mismo, voy a soplar y tirar la puerta abajo!»). ¡Incluso sospecho que se lanza de cabeza contra la puerta! Para unos 5 o 10 minutillos y vuelve a empezar. A veces lo hace hasta en mitad de la noche. Lo he intentado todo: cogerlo por el pescuezo, darle un toquecito, ignorarlo por completo, echarle agua... pero nada de nada, mi salón parece una piscina y al gato le da exactamente igual. Tiene pienso siempre a su disposición, así que hambre no tiene. A veces acabo durmiendo en el sofá del salón para que me deje tranquila. Cuanto más le digo que no, más lo hace. ¿Tenéis algún consejo para que este cabezota aprenda por fin a «respetarme»?