Después de perder a mi pequeño Oréo con solo un añito, al que atropellaron en la carretera que pasa a 200 m de mi casa, no me atrevo a volver a tener gato.
Adoraba a ese pequeñajo, lo crié a biberón.
Toda mi familia está muy triste, incluido mi labrador viejo, al que el pobre Oréo siempre se arrimaba para dormir.
Venía cuando lo llamábamos y dormía todas las noches en casa; solo abríamos la gatera al amanecer.
Y por desgracia, con una sola vez bastó.
Por eso he visto anuncios de esos collares antifuga, ¿son de verdad efectivos? ¿Alguno de vosotros ha puesto uno en su terreno?
No me imagino la vida sin tener un gato en casa, pero por otro lado me siento culpable pensando que voy a condenar al pobre animal a acabar bajo las ruedas de un coche tarde o temprano.
En 20 años es el tercer gato que pierdo así, ¡y ya no puedo más!
