Un transeúnte avisó al rescatista: había encontrado una perra blanca y negra tumbada entre unos arbustos.
El animal lo estaba pasando muy mal: no podía moverse y gemía de dolor.
Unos gritos desgarradores
Arturo se apresuró a llegar al lugar y, al verla, se le partió el corazón. Tal y como le había contado el transeúnte, la perra estaba tumbada de lado, rodeada de basura y hojarasca, incapaz de moverse.
El hombre levantó con mucho cuidado a Tillie, como terminarían llamándola, la acomodó en su coche y la llevó de inmediato a la clínica veterinaria Camino para realizarle varias pruebas.
Una fractura grave
En la clínica, el veterinario descubrió enseguida qué le ocurría: Tillie tenía una fractura de pelvis.
Eso explicaba sus llantos constantes y por qué no podía ponerse en pie ni caminar. El equipo veterinario la medicó rápidamente con analgésicos para aliviar el dolor.
Según las últimas informaciones compartidas en Facebook en abril del pasado año, Tillie sigue en adopción.