Durante una excursión por el bosque, Graham Wathmough vivió un encuentro que jamás olvidará.
Mientras caminaba entre los árboles, vio a un animal tumbado junto al tronco de uno de ellos. Al acercarse un poco más, descubrió que no se trataba de un animal salvaje, sino de una pequeña perra abandonada.
Una perra asustada y herida
Cuando Graham intentó aproximarse, la perra reaccionó con miedo y comenzó a gruñir para mantener las distancias.
Con paciencia, consiguió ganarse su confianza y le ofreció agua. La reacción de la perra dejó claro el estado en el que se encontraba: bebió cerca de un litro entero de agua.
Poco después, el animal terminó siguiendo a Graham hasta su coche. Le dio comida y la llevó inmediatamente al veterinario, donde descubrieron que tenía las dos patas traseras rotas.
Nadie la reclama
Graham compartió la historia en redes sociales con la esperanza de encontrar a su familia, pero nadie la reclamó. Finalmente, decidió hacerse cargo de ella y ayudarla en su recuperación. La llamó Willow.
Según contó Graham, Willow terminó convirtiéndose en una madre muy cariñosa y protectora. Los pequeños fueron adoptados por amigos cercanos, lo que permitió que él y Willow pudieran seguir viéndolos con frecuencia.
Actualmente, Graham y Willow son inseparables. Comparten todo tipo de aventuras y, curiosamente, una de sus actividades favoritas sigue siendo pasear juntos por el bosque, justo donde sus caminos se cruzaron por primera vez.