Al revisar las cámaras de seguridad del refugio, el personal descubrió que la perra había sido abandonada alrededor de las 5 h 45 de la mañana.
Cuando los rescatistas se acercaron, la perra, llamada Hope, estaba temblando.
Muy asustada
La perra permanecía tumbada en el suelo y evitaba cualquier contacto visual. Junto a ella, habían dejado una nota y un cuenco de agua.
En la nota anónima, los rescatadores pudieron conocer parte de la difícil situación del responsable de la perra, pero no había información sobre Hope: su historia, su estado de salud o posibles antecedentes, datos esenciales que habrían ayudado al equipo a ofrecerle la mejor atención y facilitar su futura adopción.
Un protocolo que hay que respetar
En una publicación en Facebook, el refugio explicó que este tipo de abandonos no ayuda a ninguna de las partes implicadas: ni a la persona, ni al animal, ni a los propios rescatistas a adaptarse a las necesidades del animal.
Actualmente, Hope permanece en el refugio, donde el equipo continúa evaluando su estado y recopilando información para ayudarla a encontrar un nuevo hogar.