No era un gato

Parecía un gato, pero no.

© Monika Surzin / Shutterstock

Pensando que estaban cuidando a un gatito, este refugio descubrió que se trataba de otra cosa

Por Luis Piqueras Ferriz

El pequeño, aparentemente inofensivo, parecía un gato doméstico, pero nada más lejos de la realidad...

En julio de 2024, un pequeño felino llegó a la Asociación para la Protección de los Animales y la Naturaleza de Neustadt bei Coburg (Alemania). Todo el mundo pensó que se trataba de un gatito doméstico: era muy pequeño, estaba débil y parecía asustado.

Los cuidadores del refugio lo acogieron de inmediato y comenzaron a atenderlo con la esperanza de sacarlo adelante. Sin embargo, con el paso de los días empezaron a sospechar que aquel pequeño felino no era un gato como los demás.

El comportamiento que despertó las sospechas

A medida que se recuperaba, el animal comenzó a mostrar un carácter cada vez más esquivo y salvaje. Si al principio parecía asustado, pronto dejó claro que evitaba cualquier contacto con las personas.

"Llegamos a la conclusión de que no dudaría en atacarnos", explicó un miembro de la asociación.

Fue entonces cuando los cuidadores empezaron a plantearse una posibilidad inesperada: ¿y si no era un gato doméstico, sino un gato montés europeo?

Para salir de dudas, contactaron con un centro especializado y con un agente forestal. Finalmente, una prueba genética confirmó sus sospechas: el animal era un gato montés europeo, una especie protegida de la que se estima que viven unos 6.000 ejemplares en libertad en toda Alemania.

Un futuro lejos de las personas

El resultado cambió por completo los planes del refugio. A diferencia de los gatos domésticos, el gato montés europeo evita el contacto humano, desarrolla la mayor parte de su actividad durante la noche y necesita vivir en plena naturaleza.

"Cuidar de este animal ha sido una experiencia increíble", explicaron desde la asociación. 

Traducido desde Wamiz DE
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