El suceso ocurrió en el puerto de La Ciotat, en el sur de Francia, donde Silvia y su perro, Roro, descansaban a la sombra en un día de mucho calor.
Cuando llegó el momento de marcharse, el animal se levantó con dificultad y comenzó a quejarse de dolor.
Enseguida, Silvia descubrió que Roro tenía heridas en las patas y lo llevó de inmediato al veterinario.
Un peligro silencioso y poco conocido
El veterinario confirmó que el shar-pei sufría quemaduras provocadas por el calor del asfalto. Aunque el perro había permanecido a la sombra, el pavimento había acumulado una temperatura muy elevada.
Durante los episodios de altas temperaturas, el asfalto puede alcanzar más de 60 °C y provocar quemaduras en las almohadillas de los perros tras un contacto muy breve.
La mujer quiso compartir lo ocurrido para alertar a otros propietarios sobre este riesgo, a menudo poco conocido.
Salir a la calle en verano con perro
Para evitar este tipo de accidentes, los especialistas recomiendan comprobar la temperatura del suelo antes del paseo.
Asimismo, en los días más calurosos, lo más recomendable es pasear a primera hora de la mañana o al anochecer y, siempre que sea posible, elegir recorridos por zonas de tierra o césped.