EL QUIZ DE WAMIZ

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95 kilos de amor: así es Waldo, el San Bernardo del que presume el pueblo de Guardo

Los vecinos de un entrañable pueblo palentino llevan tres años prendados de un habitante muy especial... ¡El señor San Bernardo! “Nos paraban por la calle para hacernos fotos, cuenta su mamá, que se enamoró de él a primera vista 💘.

Por Rocío R. Gavira

Publicado el 13/9/20 13:13, Actualizado el 15/9/20 9:49

“¡Es Beethoven, el perro de la película!”. Quienes tengan más de 30 años exclamarían esa frase al cruzarse con un perro San Bernardo por la calle.

Y justo eso hacían los vecinos de Guardo, un pequeño pueblo de Palencia, al ver a su nuevo habitante, Waldo. 

Waldo, el San Bernardo del que presume el pueblo de Guardo

Este grandullón llegó a la vida de Kira en febrero de 2017. Entonces era un cachorro con apenas un mes y pico de vida. “Siempre me paraban para sacarle fotos, y un día decidí crearle Facebook e Instagram ¡para que la gente del pueblo le viese!”

Así, casi sin quererlo, también lograron dar más de dos pasos seguidos en sus caminatas.

“Ahora como le ven en redes le saludan, ya no sacan tanta foto. Waldo le echa a eso mucha paciencia”. Será porque le gustan más los humanos que los perros. 

La humana de Waldo se derrite con él desde el primer segundo que le vio. “Yo llegaba de trabajar y me encontraba en la cocina con un peluche precioso”, cuenta emocionada.

El cachorro de San Bernardo estaba un poco triste. Y ella, embargada por tanta alegría, salió corriendo a comprarle una camita, cuenco para la comida, juguetes… ¡de todo! “Cuando regresé ya movía su colita” ❤.

waldo perro san bernardo cachorro
Los primeros días de Waldo, cachorro feliz ©Kira

Kira recuerda que a ella y a Héctor, su novio y culpable de todo esto, les dieron las mil de la noche mirando embobados al perro.

“Fue la mayor y mejor sorpresa que me ha dado mi chico. Me costó más de dos años convencerle y al final… ¡sorpresa!”. “Desde que vi a Waldo supe que le quería muchísimo

“El primer día lo cogí y me lo quise comer a besos”

Las travesuras de un cachorro a gran escala

Pese a que Waldo era un cachorro, tardó poco tiempo en adaptarse, “en cosa de 15 días ya no se hacía pipí dentro de casa”, una de las tareas complicadas en la educación de un cachorro.

Eso sí, tampoco quiso ocultar demasiado tiempo su lado travieso. “¡Se comió la mesa del salón!”

waldo san bernardo sobre sofa
Ellos siempre piensan que son pequeños... ©Héctor

La mesa era la típica que uno pone bajita donde el sofá. Al parecer el perro iba creciendo, no cabía y Waldo decidió tomar medidas. “Una mañana me levanté y había sólo media mesa”, relata ahora Kira entre risas. Imagina la gracia que le hizo en su momento. 

Por no hablar de las zapatillas de andar por casa, siempre estaban desparejas. Ahora Waldo tiene 3 años y todavía le dura algo ese espíritu de cachorro.

“Con las chanclas se va corriendo al salón. Se tumba en su manta con ellas en la boca, desafiándote para que se la quites. Así te pueda echar una carrera para volver a cogerlas”

Adora bañarse en el río

El pueblo en el que vive este San Bernardo está situado en plena Montaña Palentina. Le encanta salir de paseo y meterse en el río. ¡Da igual que llueva, nieve o haga sol! Y con la nieve disfruta muchísimo”.

Todas las caminatas son bienvenidas, pero respeta la hora de la siesta. “Puede dormir unas 16 horas bien a gusto, ¡exagerado!”

waldo perro san bernardo nieve
Waldo disfruta de una excursión en la nieve ©Kira

Waldo no es muy de jugar con otros perros, “se acerca huele y adiós”, asegura Kira. Pero su amigo Manchas es sagrado. “Es un bulldog francés de 3 años, se conocen desde cachorros y cuando le ve se vuelve loco, ¡le quiere un montón!”. Son como el punto y la i. 

Con los gatos es otro cantar. Deja entrar en casa a los gatitos callejeros. Yo les pongo agua y comida y él les observa. Les deja que coman tranquilos”. Quizá su hermana gatuna Agatha influye algo en esto. “La adoptamos hace un año, también es buenísima. Está enamorada de Waldo. A veces hasta parece un perro.

De hecho, en plena fase de desescalada tras la cuarantena por el coronavirus, se toparon con Aless, otra gatita. "La rescatamos de la calle el 14 de mayo, estaba muy malita. Nuestra intención era curarla y buscarle una casa pero no hemos podido resistirnos... ¡somos familia numerosa!", celebra Kira sonriendo. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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“Waldo no vino de un criadero, sino de un hombre que solo tuvo un par de camadas”.

Al vivir la experiencia con perro y gato Kira tiene claro que "la próxima adoptaría segurísimo”. Es lo que hizo con Agatha y Aless. La mayoría no conoce bien el mundo del abandono y maltrato animal hasta que un bichito de estos se cuela en su vida.

“Andrés –quien tiene a la mamá de Waldo– adora a los perros. Vino a verle desde Cantabria y mantenemos contacto por WhatsApp. Incluso nos escribió una carta despidiéndose de él que hasta la veterinaria lloró al leerla, recuerda con cariño Kira. 

Waldo cambió la vida de sus humanos

Sin duda la casa de Kira cambió por completo desde que Waldo la invadió. “Es súper gracioso, nos hace reír muchísimo, y él lo sabe. Cuanto más nos reímos más tonterías nos hace”. E igual le pasa con los críos, una de sus grandes pasiones, como cuando le visita la pequeña Andrea 😍😍😍.

 

Mi amiguita Andrea 👧🏼me da premios 😍 @1nata #sanbernardo#waldo#love#micachorrito#peluchegigante#puroamor#tequieroamigo#Amigofiel🐶🐾

Posted by Waldo San Bernardo on Wednesday, February 19, 2020

El San Bernardo hasta se presentó a la exposición FIMASCOTA en Valladolid a finales de febrero, en aquella vida antes del confinamiento. Y para ser su primera vez… ¡quedó en segunda posición! Cuando la vida se restaure tras el coronavirus, seguro que será el primero. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Este peluche amoroso de 95 kilos ha vivido grandes aventuras en estos tres años de vida y las que le quedan. ¡Hasta le llevaron de vacaciones a la playa en Llanes!

Experiencias que aportan también muchas cosas a su familia humana: “Nunca pensé que se podía querer a un animal tantísimo. Dan todo por tan poco”, asegura Kira.