Para el común de los mortales que tenemos perro, querer ir con él a un restaurante o de compras puede ser más un capricho o una elección.
Sin embargo, para una persona invidente es vital ir acompañado de su perro guía. La función del perro es actuar como los ojos de su usuario, garantizando su seguridad, aumentando su autonomía en la vida diaria, tal y como explica la Fundación ONCE.
Le ponen una condición para poder entrar con su perro guía
Este caso ocurrió en 2019 y todavía da que hablar. Pedro Delgado, un tinerfeño invidente, pretendía cenar tras el trabajo en una pizzería de Santa Cruz de Tenerife.
Hasta el lugar, situado en un conocido centro comercial acudió junto a su perro guía, Veiro, y también con su pareja. Pero todo se quedó en el intento de cenar allí.
Una vez dentro del local, los propios los responsables de la pizzería le sugirieron que se cambiara "de mesa para que el perro fuera menos visible por los clientes". Una especie de te dejo entrar con el perro pero que nadie lo vea. "
"Por más que les expliqué seguían con lo mismo", es decir, no permitían que Veiro entrara en el local si no era con esa condición, denuncia Pedro en su perfil de Facebook.
Qué dice la ley sobre los perros guía
Tal y como explican en la sección de ‘Derecho de acceso’ de la ONCE, "las personas ciegas o con deficiencia visual usuarias de perro guía tienen reconocido legalmente, en toda España, el derecho de acceder, acompañadas del mismo, a todos los lugares, espacios, establecimientos y transportes públicos o de uso público. Este derecho está regulado por las leyes propias de cada Comunidad Autónoma".
Cuando un usuario de perro guía sufre una denegación injustificada de su derecho de acceso al entorno se produce una infracción administrativa que debe tramitarse, para conseguir que se sancione al responsable, a través de un expediente sancionador ante la Administración competente".
Al final, Pedro, su mujer y el perro optaron por marcharse de allí, "no teníamos tiempo para esperar a la policía", relataba el hombre afectado. Según su propia experiencia, no es la primera vez que ocurre algo así en ese local. "No tendrán siempre la misma suerte, esta vez se han escapado de la sanción económica que puede ser bastante elevada", advertía Pedro.
Los perros guías existen precisamente para cubrir unas necesidades de la persona que lo precisa. ¿Qué sentido tiene dejarle entrar a la pizzería pero en una mesa ‘oculta’? Quizás en un intento de satisfacer a la mayor parte de sus clientes, este local no se percata de su gran error: impedir una cosa que es un derecho para estas personas.
Tras en aluvión de críticas las horas posteriores en redes sociales, el responsable del establecimiento canario pidió disculpas públicamente a Pedro.