Kira quiso llevar a Waldo tatuado en su piel, por siempre jamás
 

El adiós más triste y sentido que una madre hizo jamás a su perro

Por Cristina Ridao Country Manager

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Algunos dueños y dueñas prefieren reprimir su dolor. Otros, como Kira, expresan su pérdida de una forma tan bonita como esta.

En verano de 2020 caímos rendidos a los pies de Waldo, el gigantesco San Bernardo que vivía en el pueblo palentino de Guardo junto a su humana, Kira.

Aquel perro de tamaño descomunal había conquistado a todo el pueblo desde que puso una pata en sus calles siendo apenas un cachorro. Su familia nos lo contó entonces: “Siempre me paraban para sacarle fotos, y un día decidí crearle Facebook e Instagram, ¡para que la gente del pueblo le viese!”.

Así, casi sin quererlo, también lograron dar más de dos pasos seguidos durante sus paseos.

Una vida con mucho amor

La humana de Waldo se derritió con aquel enorme cachorro desde el primer instante en que lo vio. “Yo llegaba de trabajar y me encontraba en la cocina con un peluche precioso”.

Y añadía: “Desde que vi a Waldo me lo quise comer a besos. Supe que le quería muchísimo”.

Sin duda, la llegada del San Bernardo transformó por completo la vida de la familia. Waldo llenó la casa de alegría, amor, risas y lealtad, convirtiéndose en uno más desde el primer día.

Un golpe inesperado

Dos años después de aquella entrevista, en junio de 2022, llegó la noticia que nadie quería recibir. Kira compartió entonces en Instagram el fallecimiento de Waldo, una pérdida que dejó una profunda huella en toda la familia.

Desde entonces, sus redes sociales se convirtieron también en un espacio donde recordar a su eterno compañero de aventuras.

En una de sus publicaciones escribía: 

Y hoy ya son 2 meses… Te echo tanto de menos mi gordo bello ❤️ gracias por tanto mi eterno cachorro 💫 Waldo❤️".

El dolor de la despedida era tan grande que incluso llegó a compartir una reflexión con la que muchas personas que han perdido a un animal querido se sintieron identificadas:

“En mi próxima vida, quiero volver a conocer a mi perro… Waldo ❤”

Un recuerdo para siempre

Meses después de su fallecimiento, Kira decidió llevar el nombre de Waldo tatuado en su piel, un homenaje permanente para quien había marcado su vida de una forma tan especial.

Y el recuerdo seguía tan vivo que, coincidiendo con lo que habría sido su sexto cumpleaños, volvió a dedicarle unas emotivas palabras en redes sociales.

Las fotografías, los vídeos y los recuerdos continúan ocupando un lugar especial en su corazón, como ocurre cuando un perro deja de ser simplemente una mascota para convertirse en parte de la familia.

Nada puede aliviar por completo el dolor de una pérdida así. Pero tampoco nada puede borrar los momentos compartidos, las aventuras vividas ni el inmenso amor que Waldo dejó tras de sí.

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