Los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil se toparon con una escena difícil de olvidar en una parcela situada en el camino de La Mina, en la localidad riojana de Albelda de Iregua.
Allí localizaron siete perros en condiciones higiénico-sanitarias deplorables, sin agua ni alimento y rodeados de excrementos. La situación era tan extrema que uno de los animales había muerto y su cuerpo estaba parcialmente devorado por los otros perros.
Una alerta ciudadana destapa la situación
La actuación se inició después de que una persona alertara a las autoridades sobre el estado en el que se encontraban varios perros en una finca de la zona. Tras recibir el aviso, hasta el lugar se desplazaron agentes del SEPRONA junto a unidades del Servicio de Seguridad Ciudadana.
Al inspeccionar la parcela, comprobaron que seis de los perros seguían con vida pero presentaban claros signos de abandono. El séptimo animal ya había fallecido y le faltaba la mitad del cuerpo.
Los agentes también verificaron que ninguno de los perros contaba con microchip identificativo obligatorio en España y que la finca estaba completamente cubierta de excrementos, sin agua ni alimento disponible para los animales.

El dueño de la parcela, investigado por maltrato animal
Los agentes lograron localizar al propietario de la finca, un hombre de 53 años residente en Logroño. Según explicó, únicamente dos de los siete perros —entre ellos el fallecido— eran de su propiedad, mientras que el resto habrían sido arrojados al interior de la parcela por terceras personas.
El hombre está siendo investigado por un presunto delito de maltrato animal. Las diligencias ya han sido remitidas a la autoridad judicial y podría enfrentarse a penas de prisión e inhabilitación, tal y como contempla la legislación vigente en materia de protección animal.