Nada más llegar a casa, la cachorra, a la que el hijo de Kara bautizó rápidamente con el nombre de Alice, evidenció el difícil estado en el que se encontraba.
La pequeña estaba cubierta de pulgas y presentaba numerosas picaduras de hormigas.
Una primera sesión de aseo
Sin pensárselo dos veces, Kara se puso manos a la obra para ayudarla a recuperarse. "Le vamos a dar otro bañito para intentar matar el resto de estas pulgas", explicó en un vídeo publicado en TikTok.
Durante su primera noche en casa, permaneció acurrucada junto a Kara.
Aunque esta había planeado recorrer el vecindario a la mañana siguiente para buscar a la madre de la cachorra o comprobar si había más hermanos, el destino tenía otros planes.
Gritos desgarradores al amanecer
Al despertarse, Kara no oyó los ladridos de una perra buscando a sus crías, sino unos fuertes y desesperados gemidos procedentes de debajo de la terraza de su casa. "Una noche loca se convirtió en una mañana aún más loca", confesó.
Al acercarse y arrodillarse sobre la hierba, aún húmeda, descubrió a un segundo cachorro completamente empapado.
Mientras que Alice se había mostrado tranquila y silenciosa desde el principio, su hermana de pelaje blanco resultó ser todo lo contrario: inquieta, enérgica y llena de vitalidad.
Dos finales felices por el precio de uno
Un final feliz
Tras recorrer la zona sin éxito en busca de la madre o de alguna pista sobre su procedencia, la familia asumió la realidad: las dos pequeñas habían sido abandonadas.
Aunque Kara no tenía inicialmente la intención de adoptar un perro, el vínculo que surgió de inmediato entre Alice y su hijo Noah terminó por convencerla de que no podía separarse de ella.
En cuanto a la otra cachorra, unos amigos cercanos de la familia que recientemente habían perdido a su perro decidieron adoptarla.