Linda, vecina de Montreal, se encontró cara a cara con dos pequeños gatos callejeros que, aparentemente, buscaban algo de comida mientras exploraban la terraza de una vivienda.
Uno de los animales salió corriendo en cuanto vio a la mujer, pero el segundo regresó poco después a la terraza. Linda no pudo ignorar la situación.
Aunque la gatita parecía encontrarse relativamente bien, estaba visiblemente delgada y desnutrida.
Una gata confiada a una asociación
Decidida a ayudarla, logró ponerla a salvo y contactar con la asociación Chatons Orphelins Montréal, que se hizo cargo de la pequeña, bautizada con el nombre de Bouskie.
"Tenía muchísimo miedo, pero se dejaba manipular. En cuanto empezamos a acariciarla, se puso a ronronear", explicó Céline, miembro de la asociación, al medio LoveMeow.
De gata asustada a compañera cariñosa
Los primeros días no fueron fáciles. Bouskie necesitó tiempo para empezar a confiar en su familia de acogida, que le preparó un pequeño refugio donde pudiera sentirse segura.
Poco a poco, la gatita fue dejando atrás el miedo. La que antes era una felina tímida y desconfiada terminó convirtiéndose en una gata alegre, curiosa y con ganas de descubrir todo lo que la rodeaba.
"Adora su nueva vida y solo quiere recibir cariño. Antes de traerla a casa, Bouskie no conocía el contacto humano, y ahora ronronea en cuanto alguien la coge en brazos".