Atrapado en el balcón de un tercer piso situado en un edificio de la localidad de Orange, en el sureste de Francia, el animal estaba a pleno sol, bajo un calor abrasador que hacía el aire irrespirable.
Sin agua ni el más mínimo rincón de sombra donde refugiarse, cada minuto que pasaba ponía en riesgo la salud del felino.
Al animal, visiblemente asustado, no le quedó más remedio que comenzar a maullar. Sus quejidos, cada vez más insistentes, terminaron alertando a las personas adecuadas.
Una movilización ejemplar
Alertados por estas inusuales llamadas de auxilio, varios vecinos del barrio alzaron la vista.
Los servicios de emergencia llegaron rápidamente al lugar, evaluaron la situación y pusieron en marcha la intervención necesaria para llegar hasta el pequeño animal.
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Una operación realizada con sumo cuidado para no asustar aún más al felino.
Por fin a salvo
Unos instantes después, el gato pelirrojo fue por fin rescatado.
Un final feliz que fue posible gracias a la solidaridad de unos vecinos y al compromiso de unos bomberos que no dudaron en acudir en su ayuda.