Tan solo dos días después del funeral de su hermano, falleció Astrid de Noruega el pasado viernes, dejando una vida marcada por su servicio a la Corona, pero también por una relación muy especial con los animales.
En sus últimos años, una pequeña mestiza llamada Wilma se convirtió en su inseparable compañera. Ahora, tras la muerte de Astrid, queda la incógnita de quién cuidará de la perrita y cuál será su futuro.
Noruega no se recupera del luto
La que fue hermana mayor del también fallecido monarca había realizado su última aparición pública precisamente en ese emotivo acto celebrado en Oslo.
Con solo 22 años se convirtió en primera dama y acompañó a su padre durante años en sus compromisos oficiales, una función que mantuvo hasta la boda de Harald con Sonia de Noruega en 1968.

Siempre acompañada de su perra
Entre sus apariciones públicas era de lo más habitual verla acompañada de Wilma, una pequeña mestiza de chihuahua que llegó a su vida procedente de un refugio.
Astrid la adoptó cuando ambas ya eran mayores, después de haber perdido a su anterior perro.

¿Qué será ahora de Wilma?
Por el momento, no se ha hecho público quién se hará cargo de Wilma, la pequeña mestiza que acompañó a la princesa Astrid de Noruega hasta sus últimos días. La Casa Real noruega ha destacado el estrecho vínculo que existía entre ambas, pero no ha informado todavía sobre el futuro de la perrita.
Ahora, el animal tendrá que afrontar la ausencia de la persona con la que compartió sus últimos años.