El accidente de tren de Urda (Toledo), ocurrido el pasado 28 de octubre y que provocó la muerte de 69 personas, también cuenta entre sus afectados con perros que viajaban en el tren.
Uno de ellos fue Trece, un bichón maltés que viajaba con su humano y que sobrevivió a la colisión.
Aparte, perros de la Guardia Civil participaron en las labores de búsqueda de posibles víctimas y restos biológicos.
Trece, el perro que sobrevivió al accidente de tren de Urda
Trece viajaba en el vagón ocho del AVE Madrid-Sevilla junto a José San Emeterio, un sevillano al que sus familiares y amigos conocían como Pepe. Tras el accidente, el perro fue localizado con vida entre los restos de los vagones por efectivos del Seprona de la Guardia Civil.
El bichón maltés fue entregado a Ana Ciprés, la mujer de José, que pudo reencontrarse con su perro mientras continuaba buscando desesperadamente a su marido.
Durante tres días, sus hermanos Esther y Manuel mantuvieron la esperanza de encontrarlo con vida. Sin embargo, el 31 de octubre se confirmó que José San Emeterio era una de las víctimas mortales del siniestro.
La noticia del rescate de Trece había supuesto un pequeño alivio para sus familiares en medio de la incertidumbre, aunque el desenlace de la búsqueda de Pepe fue muy distinto.
Perros de la Guardia Civil en las labores de búsqueda
La Unidad Cinológica de la Guardia Civil también desempeñó un papel fundamental durante las labores de rescate. El dispositivo contó con perros especializados en la localización de personas y restos biológicos, necesarios para revisar los vagones y comprobar que no quedaban posibles víctimas en su interior.
Entre los animales que trabajaron en Urda estaban Max y Kiko, dos pastores belgas malinois, y Arsa y Denia, dos labradores.
Precisamente Arsa ya tenía experiencia en catástrofes ferroviarias: había participado en las búsquedas del accidente de Adamuz (Córdoba), donde ayudó a localizar a las tres últimas víctimas que permanecían desaparecidas.
Los animales trabajaron junto a sus guías en diferentes jornadas, rastreando la zona cero y los restos de los trenes. Finalmente, el 3 de noviembre, la Guardia Civil dio por concluidas las batidas para localizar posibles restos biológicos.