Cuando llegó al refugio de Los Ángeles, Doyle —un perro de 4 años— no traía nada consigo, salvo una nota escrita por la familia que lo acababa de abandonar.
Eran solo unas líneas, breves pero sinceras, que emocionaron al equipo.
Abandonado a su suerte con una nota
En ellas describían a un animal especialmente sensible, poco habituado al mundo exterior, y reconocían que no podían seguir cuidándolo debido a una mudanza inminente.
Pronto contactaron con la A Purposeful Rescue, una asociación local que colabora con refugios saturados.
Su fundadora, Hillary Rosen, conoció a Doyle poco después y, tras leer la nota, no dudó en intervenir para darle una nueva oportunidad.
Una nueva vida para Doyle
Según la organización, la carta explicaba que Doyle no estaba acostumbrado a otros perros y apenas había salido al exterior.
Su familia también confesaba que al animal le asustan los gritos, mientras enfatizaban lo dulce que era.
Una vez acogido, Doyle fue llevado al veterinario para ser castrado y aseado.
Después, el animal se fue con una familia de acogida, donde poco a poco se ha ido acostumbrando a una vida más tranquila. Los voluntarios señalan que está demostrando ser sociable, dulce y abierto a la interacción, lo que da esperanzas para acelerar su adopción.
Ahora, sus rescatistas se centran en encontrarle la familia que pueda ofrecerle esa famosa "segunda oportunidad" tan deseada por sus antiguos cuidadores.