Acostumbrada a ver gatos merodeando por delante de su casa, una mujer residente en Nebraska (Estados Unidos) pensó que sería una buena idea ayudar a un felino perdido.
Sin embargo, lo que parecía un gesto de bondad acabaría salvando la vida de un animal mucho más inesperado. Y es que lo que metió en su casa no era un gato doméstico.
Una invitada sorprendentemente confiada
Para su sorpresa, el animal no se movía. Convencida de que se trataba de un gato hambriento que buscaba refugio del frío, Jackie le llevó una lata de comida a la hembra y decidió dejarla en su garaje para que estuviera resguardada de la nieve.
Un detalle que lo cambia todo
Al observarla mejor, Jackie empezó a notar algunos rasgos extraños. El pelaje no se parecía al de ningún gato doméstico que hubiera visto antes. Pero lo que más le llamó la atención fue la cola, mucho más corta de lo normal.
Al pensar que el animal podía pertenecer a alguien, publicó una foto en un grupo local de Facebook dedicado a animales perdidos. Las respuestas no tardaron en llegar… y casi todas indicaban lo mismo: aquel "gato perdido" se parecía muchísimo a un lince rojo.
Aun así, Jackie seguía teniendo dudas, así que contactó con una amiga que trabajaba en fauna salvaje. La respuesta fue contundente: el animal era "al 100 % un lince rojo".
"Me quedé en shock cuando me dijeron que era un lince", reconoce. Poco después, voluntarios de Nebraska Wildlife Rehab acudieron al lugar para recoger al animal de forma segura.
Un final feliz
El felino salvaje estaba muy delgado y mostraba un comportamiento inusualmente dócil. Jackie sospechó que podía tener algún problema de salud. Los especialistas confirmaron después que la lince, a esa edad, debería seguir con su madre.
Por el momento, el animal se encuentra bajo el cuidado del equipo de la Nebraska Wildlife Rehab.