Todo empezó con un pequeño incidente: un gato callejero mordió con fuerza las manos de un hombre de 48 años.
Y es que, apenas ocho horas después, la situación se complicó. Las manos se le habían hinchado hasta duplicar su tamaño y el dolor era tan intenso que tuvo que acudir a urgencias.
Una bacteria resistente a los tratamientos habituales
Al día siguiente, el estado del paciente empeoró considerablemente. Los antebrazos presentaban enrojecimiento e inflamación, mientras que los dedos mostraban signos de una infección profunda de los tejidos.
Sorprendidos por la agresividad de la infección, los especialistas del Hospital Universitario de Cambridge analizaron las muestras tomadas de las heridas.
Finalmente, los análisis genéticos revelaron la presencia de una bacteria perteneciente al género Globicatella.
Un nuevo miembro del género Globicatella
Hasta ahora, los científicos solo habían identificado dos especies dentro de este género y ninguna coincidía plenamente con la encontrada en este caso.
Finalmente, el paciente logró recuperarse tras cinco días de tratamiento con antibióticos específicos.