Lo que iba a ser un momento de tranquilidad junto a un río en Bulgaria se convirtió en una escena difícil de olvidar. Una mujer paseaba por la orilla cuando vio un saco atado, parcialmente sumergido en el agua. Lo más inquietante era que se movía.
Sin pensarlo dos veces, lo sacó del río y lo abrió. En su interior encontró a un cachorro completamente aterrorizado. Alguien había intentado acabar con su vida arrojándolo al agua.
Arrojado al río para que se ahogara
Los rescatadores lo bautizaron como Dobby.
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Aquella experiencia le dejó secuelas. Desde entonces, el agua le provoca un miedo intenso y también desconfía especialmente de los hombres adultos, a quienes suele gruñir por precaución.
Con el paso del tiempo, Dobby encontró una familia en Alemania y parecía que, por fin, iba a dejar atrás su difícil pasado.
En busca de un hogar definitivo
Actualmente, este mestizo de husky, nacido en 2019, vive en el refugio de Stuttgart, al suroeste de Alemania, donde los cuidadores destacan que, pese a todo lo vivido, sigue siendo un perro cariñoso y muy sociable con las personas en las que confía.
Eso sí, también tiene un carácter fuerte y necesita una familia con experiencia, paciencia y normas claras que le ayude a ganar seguridad.