Cuando un perro salta sin parar o tiembla presa del estrés, resulta tentador repetirle una y otra vez que se calme.
Sin embargo, según la Dra. Julie Hunt, veterinaria citada en el medio estadounidense PetHelpful, esta orden resulta totalmente ineficaz. Tanto en los perros como en las personas, el estrés activa la amígdala, la zona más reactiva del cerebro.
Ordenarle al animal que se relaje en ese momento puede percibirse como una presión añadida y aumentar aún más su agitación.
Las palabras exactas que recomiendan los especialistas
En lugar de intentar controlar una emoción, la educadora canina Mia Enos Gray recomienda enseñar al perro una postura física muy concreta.
Para facilitar este aprendizaje, utilizar una alfombrilla o una cama como punto de anclaje físico resulta muy útil.
Basta con recompensar al animal cuando se tumbe tranquilamente en ese lugar y, poco a poco, ir asociando la palabra elegida con esa postura.
Una estrategia pensada para los perros ansiosos
Cuando un perro está desbordado por el miedo, imponerle una orden no siempre resulta suficiente.
Felicitarlo inmediatamente por la buena reacción ayuda a apartar su mente del factor de estrés.
Cómo prevenir la agitación en el día a día
Para ayudar a un animal a mantener la calma en cualquier circunstancia, los expertos recuerdan algunas normas esenciales:
- Mantener una rutina predecible para reducir la incertidumbre y la ansiedad.
- No premiar la excitación, esperando a que el perro esté tranquilo antes de darle una chuchería o ponerle la correa.
- Ofrecerle paseos que permitan al animal canalizar su energía y explorar su entorno a su propio ritmo.
Traducido del sitio web de Wamiz FR utilizando inteligencia artificial