Erin acudía, como de costumbre, a recoger a sus tres hijos a la guardería.
Desde el interior del edificio, Charlie era perfectamente visible a través del cristal, rodeado de gente. Para ella, no existía ningún motivo de preocupación.
Una parada en la guardería
Habitualmente, al salir con sus hijos, Charlie los recibía con saltos y muestras de entusiasmo.
Presa del pánico, Erin comenzó a preguntar a las personas de alrededor si alguien había visto al perro.
Poco después, denunciaron la desaparición del animal a la policía. Las cámaras de seguridad revelaron entonces una imagen clave: una persona con abrigo oscuro y capucha desatando a Charlie antes de marcharse con él.
Una recompensa
Ante la angustiosa situación, la familia de Erin ofreció una recompensa de 5 000 dólares para quien pudiera devolver a Charlie sano y salvo.
Gracias a ello, dos personas reconocieron al perro. Lo habían visto acompañado de una familia en un supermercado. Decidieron localizarlos y seguirlos hasta su domicilio y avisaron de inmediato a la policía, lo que facilitó la localización del animal.
Al día siguiente, Charlie regresó a casa sano y salvo, para alivio de su familia.