Aunque no tenían perro, esta familia estaba convencida de estar viendo a uno delante de sus ojos: se trataba de un animal gris y blanco descansando tranquilamente en su jardín.
Alguien lo había dejado allí… junto a una nota.
Unas palabras conmovedoras
En la carta, la antigua familia del animal escribía: "Perdón por dejar a mi perra Queenie en vuestro jardín, pero ya no puedo hacerme cargo de ella. Por favor, cuidadla. Se porta muy bien en casa, le encanta jugar con su hueso de plástico y ver la tele. Nunca ha estado con niños ni con otros perros, pero es muy cariñosa. Por favor, cuidadla."
Ante la situación, la familia decidió llevarla de inmediato al refugio Darlington County Humane Society (DCHS).
La perra, asustada
Al llegar al refugio, Queenie observó todo a su alrededor con evidente temor. Aunque pronto comprobaron que era tan cariñosa como decía la nota, estaba muy nerviosa. En cuanto entró en casa, se tumbó en su cama y empezó a temblar.
El equipo del refugio la ayudó a recuperar la confianza. Poco a poco, Queenie fue adaptándose al entorno, a las personas y también a otros perros. Con el tiempo, comenzó a acercarse a los rescatistas y a los visitantes, e incluso a disfrutar jugando un poco.
Su evolución ha sido notable: de una perra asustada a una que empieza a mostrarse más tranquila y sociable. Ahora, solo queda lo más importante: encontrar una familia paciente y cariñosa que le dé la oportunidad que merece.