Para la mayoría de los perros, pasar del frío de la calle al calor de un refugio supone un alivio inmediato.
Pero para Doug, el cambio fue tan radical que terminó convirtiéndose en un auténtico trauma.
Rescatado por el refugio Tri-County Humane Society, este perro de 38 kilos jamás había conocido otra cosa que no fueran la tierra y la hierba al final de una cadena.
La fobia a las superficies duras
Cuando llegó al refugio, los voluntarios se dieron cuenta enseguida de que algo iba mal. Doug entraba en pánico cada vez que veía superficies duras como baldosas, parquet o linóleo. Para él, aquellos suelos eran territorio desconocido y amenazante.
Hasta entonces, Doug nunca había caminado sobre otra superficie que no fuera tierra o césped, así que enfrentarse por primera vez a un suelo interior resultó demasiado para él.
Un carrito para ayudar al perro
En lugar de obligarlo a superar el miedo de golpe, el equipo del refugio decidió ayudarlo poco a poco. Para ello, prepararon un carrito cubierto con mantas cómodas para poder trasladarlo por las instalaciones sin causarle más estrés.
La estrategia dio resultado. Con paciencia y tiempo, el perro fue ganando confianza.
Finalmente, consiguieron encontrarle una familia.