La razón de esta enorme concentración de gatos salvajes junto a las vías del tren es tan sencilla como preocupante: la distribución masiva y constante de comida.
En algunos casos, llegan a verterse hasta dos kilos de pienso de una sola vez sobre las vías.
Una buena acción con consecuencias
Este exceso continuado ha hecho que varios gatos callejeros de esta vía alemana acaben formando una colonia gigantesca. Pero no solo atrae a felinos: ratas, zorros y mapaches también aprovechan la situación.
Aunque este año ya han rescatado a 18 gatos, ahora los voluntarios se enfrentan a un gran obstáculo.
El rescate de los gatos es saboteado
Y es que los intentos de rescate son sistemáticamente saboteados en la sombra. Las trampas colocadas por las asociaciones aparecen manipuladas o cerradas.
Además, la gran cantidad de comida que se deposita en las vías hace que los gatos no muestren interés por las golosinas utilizadas para atraerlos a las jaulas.
Las consecuencias para la salud de los felinos son graves. Los gatos rescatados pesan, de media, el doble de lo habitual en un felino, algo que afecta seriamente a su salud.
Una guerra entre amigos de los animales
Cuando la asociación Tier- und Naturschutz Unterer Vogelsberg e.V. denunció la situación en Facebook el pasado 8 de abril, la publicación generó una gran polémica.
Por un lado, algunos critican la falta de información de quienes dificultan las capturas controladas. Por otro, hay quienes cargan contra los voluntarios: "¿Los dejamos morir para que todos estén contentos?", protesta un internauta. Otra persona defiende a las personas anónimas que les dan de comer: "Al menos, alguien se ocupa de ellos".
El caso de Bad Orb muestra una realidad compleja: a veces, la línea entre la buena intención y el perjuicio involuntario para los animales es extremadamente fina.