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Varios gatos están sentados en una vía férrea

Gatos en unas vías.

© Tier- und Naturschutz Unterer Vogelsberg e.V. / Facebook

Un drama imparable: incluso los rescatistas más experimentados se sienten impotentes ante esta escena

Por Luis Piqueras Ferriz Redactor | Traductor

Publicado el

En estas vías, se desarrolla noche tras noche un drama que revela hasta qué punto el amor ciego hacia los animales puede ser peligroso.

La razón de esta enorme concentración de gatos salvajes junto a las vías del tren es tan sencilla como preocupante: la distribución masiva y constante de comida. 

En algunos casos, llegan a verterse hasta dos kilos de pienso de una sola vez sobre las vías.

Una buena acción con consecuencias

Este exceso continuado ha hecho que varios gatos callejeros de esta vía alemana acaben formando una colonia gigantesca. Pero no solo atrae a felinos: ratas, zorros y mapaches también aprovechan la situación. 

Desde hace años, distintas asociaciones trabajan para proteger a estos animales, ofrecerles cuidados y esterilizarlos con el objetivo de frenar una reproducción descontrolada. 

Aunque este año ya han rescatado a 18 gatos, ahora los voluntarios se enfrentan a un gran obstáculo.

El rescate de los gatos es saboteado

Y es que los intentos de rescate son sistemáticamente saboteados en la sombra. Las trampas colocadas por las asociaciones aparecen manipuladas o cerradas

Además, la gran cantidad de comida que se deposita en las vías hace que los gatos no muestren interés por las golosinas utilizadas para atraerlos a las jaulas.

Las consecuencias para la salud de los felinos son graves. Los gatos rescatados pesan, de media, el doble de lo habitual en un felino, algo que afecta seriamente a su salud. 

A ello se suma el riesgo de epidemias mortales debido a la elevada densidad de población. Por culpa de estos bloqueos, muchas gatas ya están preñadas, mientras que las esterilizaciones, fundamentales en este caso, han tenido que aplazarse hasta otoño. 

Una guerra entre amigos de los animales

Cuando la asociación Tier- und Naturschutz Unterer Vogelsberg e.V. denunció la situación en Facebook el pasado 8 de abril, la publicación generó una gran polémica.

Por un lado, algunos critican la falta de información de quienes dificultan las capturas controladas. Por otro, hay quienes cargan contra los voluntarios: "¿Los dejamos morir para que todos estén contentos?", protesta un internauta. Otra persona defiende a las personas anónimas que les dan de comer: "Al menos, alguien se ocupa de ellos".

El caso de Bad Orb muestra una realidad compleja: a veces, la línea entre la buena intención y el perjuicio involuntario para los animales es extremadamente fina.

Traducido desde Wamiz DE
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