Los ojos muy abiertos, las pupilas aún dilatadas por la anestesia, el cuerpo rígido por el miedo. Mia, una gatita de apenas seis meses, no entendía qué le estaba ocurriendo.
En menos de 24 horas, su mundo se derrumbó por completo.
"Los niños ya no la querían"
El calvario de Mia comenzó de una forma tristemente habitual: una compra impulsiva por Internet.
Sin dudarlo, Mia fue abandonada en un refugio de Herne-Wanne. La familia ni siquiera trató de disimular el motivo y lo expresó con total frialdad: "Al final, los niños ya no quieren el gato".
Un comportamiento que alerta al equipo
Al llegar al refugio, Mia permaneció escondida durante varios días. Se refugió en su caseta y evitó cualquier contacto. En un primer momento, los cuidadores pensaron que se trataba de una reacción normal tras el abandono.
Sin embargo, cuando la gatita empezó a moverse, la preocupación aumentó. Cojeaba de forma evidente y cada paso parecía provocarle un dolor intenso.
Diagnóstico: un hueso destrozado
Una visita urgente al veterinario confirmó lo peor. La radiografía reveló que la cabeza del fémur, el hueso del muslo, estaba completamente pulverizada.
El diagnóstico dejó claro que Mia llevaba tiempo soportando un dolor extremo. El origen de la lesión —un accidente o un posible maltrato— no pudo determinarse.
Una operación de urgencia
Para permitirle vivir sin dolor crónico, los veterinarios tuvieron que retirar el hueso fracturado. La intervención se desarrolló con éxito, aunque la recuperación fue larga.
Mientras Mia se despertaba de la anestesia, el refugio tuvo que hacer frente a unos costes veterinarios muy elevados.
Por ello, lanzó un llamamiento en redes tanto para recibir donaciones como para concienciar sobre la adopción responsable.