El pasado mes de marzo, Paul acudió a una zona donde una vecina alertó de la presencia de varios gatos callejeros que se acercaban a su casa en busca de comida.
Para rescatarlos, Paul instaló dos trampas. Gracias a ellas, logró poner a salvo a dos gatas que estaban a punto de parir. Fue entonces cuando la mujer le comentó que había oído maullidos bajo una losa de hormigón, cerca de la entrada de su vivienda.
Escondidos
Entonces, Paul cogió una linterna y levantó la losa. Al principio, solo vio un gatito, pero después logró distinguir a tres.

En busca de la mamá
Después del rescate, llevó a los pequeños al veterinario. Tenían apenas entre tres y cuatro semanas de vida.
Sin embargo, la madre logró escapar. Consciente de que no volvería a caer en una trampa, Paul se vio obligado a replantear su estrategia.
Los gatitos quedaron al cuidado de Amy Collins, una voluntaria con experiencia en la alimentación de crías con biberón. Además, les aplicó un tratamiento para la infección ocular que presentaban.

Gracias a ella, ahora los pequeños evolucionan favorablemente.
Según las últimas informaciones publicadas por el refugio, Paul continúa intentando ganarse la confianza de la madre para capturarla lo antes posible.