El pasado 14 de abril, quienes pasaron por la zona de juegos de Pelkum, en Alemania, se encontraron con una escena difícil de olvidar.
Entre el tobogán, los columpios y la estructura de escalada, había un transportín abandonado. Un transeúnte, sin sospechar nada, se acercó y, al abrirlo, se quedó sin aliento.
Abandonado en un parque infantil
Dentro del transportín había un gatito blanco, muy joven. Estaba en silencio y visiblemente asustado. Nadie sabe cuánto tiempo pasó encerrado antes de que alguien lo encontrara.
La ira crece entre los rescatistas
En el refugio de animales de Hamm, la conmoción fue inmediata y se mezcló con una profunda indignación. "Como si su vida no valiera nada", lamentan al referirse a lo ocurrido.
Con palabras claras y sin rodeos, se dirigieron directamente al responsable: "Esperamos que reflexiones aunque sea un poco sobre lo que le has hecho."
Mientras Walter White recibe atención veterinaria y cuidados en un entorno seguro, crece la indignación contra el responsable, que por ahora no ha sido identificado. La búsqueda sigue en marcha.