Bob tenía unas 8 o 9 semanas de edad cuando luchaba por sobrevivir en medio del duro clima de invierno.
Lo encontraron justo a tiempo y el peludo reservaba una sorpresa.
Rescatado justo a tiempo
Hace unos años, hacía -7 grados centígrados en Connecticut, Estados Unidos, y nevaba profusamente, cuando un hombre encontró a Bob tirado en el suelo y casi muerto por congelación.
Recogió al débil gatito y lo llevó de inmediato a un refugio, el Meriden Animal Control-Saving Paws (MAC) para obtener ayuda.
Tras un día de recuperación, el personal comenzó a notar algo diferente en el andar de Bob. "Cada vez que Bob intentaba ponerse de pie y caminar o comer por sí solo, su cuerpo se volvía extremadamente inestable y se caía".
Un gato muy especial
Llevaron el gato al veterinario para una evaluación a fondo, y el Dr. Stacia del Meriden Animals Hospital, determinó que Bob había nacido con una condición neurológica llamada hipoplasia cerebelosa (CH).
En tan solo unas semanas, Bob subió medio kilo de peso y tenía mucha más energía. Se veía más fuerte y solo quería jugar todo el día.
Su recuperación empezó a ser notable desde que llegó al refugio: "¡Bob nos ha sorprendido a todos en el MAC! ¡Se ha convertido en nuestro pequeño éxito, y no podríamos estar más orgullosos de él!"
Un tiempo después, Bob encontró a su humano de por vida: un asistente del refugio con mucha experiencia en animales con necesidades especiales. Se enamoró de Bob el día en que se conocieron, y supo de inmediato que él era el indicado.
Cuando partió a su nuevo hogar, era difícil creer que hacía apenas dos meses el pequeño Bob estaba luchando por su vida.