Todo comenzó como un día cualquiera. El cielo estaba despejado, los perros corrían unos metros por delante y la naturaleza parecía en calma.
De pronto, uno de ellos se detuvo en seco ante un agujero casi invisible. Empezó a ladrar, a escarbar y a mostrarse claramente agitado. El hombre se acercó, intrigado por el comportamiento del animal.
El olfato del perro alerta a su cuidador de un peligro inusual
Desde el fondo del agujero, dos ojos lo miraban fijamente.
Una llamada de auxilio
Enseguida, el hombre contactó con la protectora británica RSPCA. Mientras esperaba a que llegaran, permaneció cerca del agujero para tranquilizar a la oveja y evitar que otros caminantes pasaran sin darse cuenta de su presencia.
Con paciencia y herramientas especializadas, los rescatistas consiguieron sacar a la oveja, que se encontraba muy debilitada, delgada, agotada y deshidratada, lo que les hizo pensar que llevaba varios días atrapada.
Un final feliz y una lección
El animal fue atendido por los veterinarios y devuelto a sus propietarios, no sin antes lanzarles una recomendación clara: vigilar con mayor frecuencia los rebaños y revisar los pastos.
La historia, ocurrida en 2023, se difundió rápidamente en redes sociales y generó numerosos mensajes de emoción y felicitaciones.
Cuando el instinto animal se convierte en el mejor detector
A menudo, el olfato de los perros ayuda a localizar personas desaparecidas, detectar enfermedades o alertar de peligros.
Su instinto, afinado tras siglos de convivencia, sigue siendo un recurso valioso en numerosas situaciones.