La llamada la realizó la propia policía el pasado mes de marzo: habían descubierto un caso cruel de abandono.
En una casa desierta, dos perros habían sido abandonados y encerrados a su suerte, junto con un pájaro.
La casa de los horrores
Al llegar, los rescatistas se encontraron con un escenario desgarrador.
A juzgar por el estado de la vivienda, los tres animales llevaban mucho tiempo solos. Trágicamente, el pájaro y uno de los perros ya habían fallecido.
Afortunadamente, el otro perro había sobrevivido. Lo llamaron Gilligan. Delgadísimo y famélico, su estado era delicado, pero estable lo suficiente para trasladarlo a una casa de acogida.
Aprendiendo a confiar de nuevo en las personas
En su nuevo hogar temporal, Gilligan empezó a recuperar el ánimo y a confiar de nuevo en las personas. En solo diez días, casi duplicó su peso, pasando de 2,5 kg a casi 4 kg.
La historia tuvo un final maravilloso: Gilligan terminó siendo adoptado oficialmente y recibió un nuevo nombre, Paco.
Esa misma noche, devoró su "festín" de bienvenida y se pasó el resto de la velada acurrucado con su nueva familia, disfrutando por fin de un hogar lleno de cariño y seguridad.