Mousi es una pequeña gata callejera que tuvo la suerte de ser adoptada por una familia encantadora.
El día de su llegada a su nuevo hogar, la minina se escondió casi de inmediato, aunque su actitud cambió por completo apenas 20 minutos después.
"No puedo imaginar mi vida sin ella"
Al parecer, la recién llegada logró relajarse en tiempo récord y no tardó en acercarse a Niklas, su nuevo cuidador.
"No puedo imaginar mi vida sin ella", declaró el joven. "Le encantan los mimos, me despierta todas las mañanas y es muy cariñosa".
Afortunadamente, una visita al veterinario ha confirmado que la felina se encuentra en buen estado de salud y de ánimo tras su adopción.