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gato blanco y negro maúlla

Un gato maúlla sin parar en la puerta: la razón los emociona a todos

Por Rocío R. Gavira Periodista

Publicado el

La mujer escuchaba en su puerta al gato maullar todo el tiempo. Ignoraba por completo la emoción tan fuerte que iban a experimentar...

Ida Floreak estaba tan tranquila en casa cuando escuchó a un gato que maullaba sin parar en la puerta de su casa. 

¿A qué se debía ese maullido casi desesperado?

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Un inesperado encuentro

Desde hacía algún tiempo (ya desde la pandemia), el gato visitaba a Ida casi a diario. Se paseaba por su jardín en Nueva Orleans y observaba a la mujer desde lejos regando las flores. 

Ida Floreak adora a los animales, así que fue a comprar pienso para gatos y le ofreció agua al inquilino felino.

Sin embargo, el gato nunca ha tenido contacto con humanos. Guardaba las distancias y no se dejaba tocar, algo que supuso un problema semanas más tarde. Ida notó una gran protuberancia en el abdomen del gato y trató de llevarlo al veterinario

Salami, que así bautizó al gato, se negó categóricamente a meterse en el transportín. Incapaz de hacer nada más, Ida se limitó a cuidarlo desde lejos. Un mes después, el gato comenzó a maullar incansablemente en la puerta principal de la casa.  

Llamada de auxilio a su amiga humana

Tan mal se encontraba el gato que se dejó tomar y atender por Ida. El minino venía con sorpresa. Resulta que el gato ¡era una hembra que dio a luz a cuatro crías preciosas! Ese momento tan vital, se formó un vínculo especial entre Salami e Ida. 

Dado que el parto ocurrió en pleno confinamiento, Ida pudo dedicar todo su tiempo a la mamá gata y sus crías.

Salami, sin saberlo, encontró un hogar en el que confiar, y su humana buscó familia para los cuatro gatitos ❤.

¡Qué ternura!

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