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Síntomas y comportamientos de una gata embarazada

Comportamiento gata embarazada advice
© Shutterstock

Muchos factores influyen en el desarrollo de la capacidad reproductiva de la especie felina. Las gatas alcanzan la madurez sexual entre los 5 y 12 meses de edad y están el celo cada tres semanas aproximadamente. Esto permite que tu mascota tenga muchas oportunidades de quedarse embarazada. 

La duración del embarazo va desde los 61 a los 72 días y, normalmente, nacerán entre 2 y 6 gatitos. Es muy importante que durante este tiempo la gata reciba una atención especial enfocada a cuidar de su estado. La supervisión veterinaria es fundamental en el cuidado de la salud de la futura mamá, y es que el comportamiento de una gata embarazada cambia. Recibir la alimentación y requerimientos adecuados es crucial para dar a luz a unos gatitos sanos y fuertes.

Por Bosch Maica

¿Cómo saber si mi gata está embarazada?

Para saber si tu gata está esperando gatitos tienes que fijarte en una serie de síntomas que una gata embarazada va a sufrir: tanto físicos como de comportamiento. El conjunto de ellos nos puede dar la alerta de que nuestra gata espera descendencia. No obstante, aunque sospechemos del embarazo, es necesaria la confirmación por parte de un veterinario, así como tomar al pie de la letra las recomendaciones que paute el profesional para llevar a término el embarazo con éxito. Mejor que el veterinario, nadie sabrá cuáles son los síntomas de una gata embarazada.

¿Qué cambios físicos van a ocurrir?

El cuerpo de la madre se va a preparar para albergar a las crías. Esto es debido a un cambio en el patrón hormonal de la gata que permite que su aparato reproductor sea óptimo para el desarrollo de los cachorros, y después del parto, que ella misma sea capaz de alimentarlos y cuidarlos satisfactoriamente. 

Los síntomas que una gata embarazada va a manifestar físicamente puede ser lo primero que te haga sospechar de su estado:

  • Aumento de peso progresivo. Al final del embarazo, la gata podrá pesar entre un 20% y un 30% más de su peso habitual.

  • Aumento de tamaño del vientre. El abdomen de la gata aumentará conforme avance el desarrollo de los gatitos y es apreciable a partir de la cuarta semana.

  • Los pezones se verán más hinchado e incluso enrojecidos, debido a la estimulación hormonal de las glándulas mamarias para que comiencen a producir leche. 

  • También la ausencia de celo puede hacernos sospechar, aunque es posible que aun estando embarazada manifieste celo hasta dos semanas después de la fecundación. 

¿Qué cambiará en el comportamiento de una gata embarazada? 

En cuanto a los cambios de comportamiento de una gata embarazada, es algo más subjetivo e individual de cada animal. En algunas gatas se puede observar un cambio drástico, mientras que otras simplemente modificarán sutilmente su rutina. En cualquier caso, estos son algunos síntomas que pueden orientarte para saber si tu gata está embarazada:

  • Busca la tranquilidad. Tu gata duerme más ya que necesita descansar. Este es uno de los comportamientos de una gata embarazada evidentes. Frente a este aspecto cada gata reacciona de forma muy diferente, algunas buscan el cariño del propietario mientras que otras prefieren estar solas y más aisladas que de costumbre. Es muy importante que disponga de un espacio cómodo que le transmita esa seguridad y relax que necesita. 

  • Cambios de apetito. Las primeras semanas es posible que sufra un aumento voraz del apetito que irá disminuyendo conforme avance el embarazo. La pérdida de apetito puede verse acompañada de náuseas y de una elección del alimento muy selectiva.

  • Prepara su nido. Cuando el momento del parto se acerca, tu gata desarrollará un comportamiento muy natural como es el de preparar el nido para sus crías. Puedes tratar de ayudar en esta tarea aunque debes respetar sus decisiones. Si ella elige un lugar de la casa para colocar su nido, introduce un peluche o prefiere un cojín u otro, respétala.  

¿Cómo ayudar en su embarazo?

Como ya hemos mencionado anteriormente, es fundamental que un veterinario supervise el proceso. Es una etapa en la que la madre necesita un aporte extra de energía, por lo que la gata precisa de un alimento específico. Existen dietas comerciales de alta calidad que están indicadas para gatas embarazadas. También es posible que necesite algún aporte vitamínico o suplemento de calcio: tu veterinario podrá recomendarte lo mejor para la futura mamá.

Es importante que le proporciones un lugar confortable donde ella se sienta segura y que el ambiente sea lo más tranquilo y relajado posible. Los gatos pueden sufrir estrés fácilmente por eso, con más razón, evita cualquier situación que la pueda alterar en estos dos meses de embarazo (mudanzas, introducir un animal nuevo en casa, ruido y alboroto exagerado, cambios de temperatura, etc.). Una buena idea sería utilizar difusores o sprays de feromonas felinas, esto ayudará a que la gata esté más tranquila.

Debe tener acceso a agua limpia y fresca todo el día, así como mantener una correcta higiene del hogar. Es importante que su arenero esté en buenas condiciones, ya que si está incómoda y no orina y defeca con normalidad, puede derivar en un problema mayor donde precise de atención veterinaria urgente y el embarazo podría verse afectado. 

Cabe destacar que si se observa cualquier problema, debemos acudir al veterinario lo más rápido posible, pues la salud de la madre y su gatitos puede estar comprometida. Algunos síntomas pueden ir desde vómitos, diarreas o pérdida de peso, hasta un sangrado anormal e incluso el aborto de los cachorros. 

¿Embarazo indeseado?

Si piensas que tu gata se ha quedado embarazada y no era lo que esperabas, infórmate de las medidas que debes llevar a cabo y consulta con tu veterinario la esterilización. Actualmente, el abandono de gatos que provienen de camadas indeseadas es alarmante. Si no quieres que tu gata tenga gatitos, actúa de forma responsable.