Debería haber sido solo una simple invitación al juego y el deseo de recibir atención, pero se convirtió en una masacre.
El cachorro mestizo protagonista de este suceso se llama Skye.
Su antiguo propietario, un monstruo
Como cualquier animal joven, a Skye le encanta jugar y se alegra cuando le prestan atención.
En un momento dado, ante la enésima petición de juego del pequeño Skye, su cuidador reaccionó de forma desmesurada.
Un esperado rescate
Afortunadamente, los trabajadores del refugio municipal que encontraron al cánido llevaron inmediatamente a Skye al veterinario.
El animal se encontraba en estado crítico. Los nervios de su cara estaban tan gravemente dañados que ni siquiera podía abrir el hocico.
Para evitar que muriera de hambre, lo tuvieron que alimentar mediante una sonda gástrica. Debido a las graves heridas, el mestizo perdió la mitad de la cara.
Una nueva vida para Skye
Una vez que el perro superó el tratamiento inicial, el refugio lanzó un llamamiento en redes sociales para encontrarle una nueva familia lo antes posible. Y, efectivamente, funcionó: en poco tiempo apareció una familia dispuesta a darle una oportunidad.
Tras varias intervenciones, el veterinario consiguió reconstruir y curar lo que quedaba de la cara. Gracias a ello, Skye logró volver a comer sin la sonda gástrica.
Después de largos meses de rehabilitación, Skye regresó por fin a casa. Desde entonces, pudo empezar una vida feliz y plena junto a su nueva familia y sus nuevos hermanos peludos.