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Un gato siberiano

La vecina robó el gato para regalárselo a unos amigos.

© Olesya_Alexandrova / Shutterstock

El vecino anciano les roba su gato y se niega a devolverlo: unos meses después, descubren un plan maquiavélico

Por Luis Piqueras Ferriz Redactor | Traductor

Publicado el

Los propietarios del animal no daban crédito cuando se enteraron del motivo del robo. 

En Zúrich, un conflicto vecinal relacionado con la desaparición de un gato acabó en los tribunales y despertó un notable interés mediático.

Los hechos se remontan a 2022, cuando una pareja denunció la desaparición de su gato. Desde el primer momento, las sospechas se dirigieron hacia una vecina de 75 años, convencidos de que el animal se encontraba en su vivienda.

Tras confirmar que el gato estaba efectivamente allí, los propietarios intentaron recuperarlo por distintos medios: enviaron una carta certificada, llamaron a la policía e incluso recurrieron a los servicios de protección animal. 

Sin embargo, la mujer se negó siempre a dialogar.

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Un veterinario pone fin al misterio

Meses después, desesperados, un veterinario logró esclarecer el caso de forma inesperada. 

Durante una consulta, detectó una incoherencia entre los datos del microchip del gato y la información proporcionada por quienes lo habían llevado a la clínica.

En realidad, las personas que tenían ahora al gato eran amigos de la septuagenaria, a quienes les había regalado el gato sin decirles que pertenecía a sus vecinos. 

El animal, que presentaba sobrepeso y un estado físico deteriorado, pudo finalmente regresar a su hogar. Después del susto, sus cuidadores presentaron una denuncia.

Condenada y multada

En el tribunal, la mujer negó haber tenido intención de causar daño.

Finalmente, en abril de 2024, fue condenada al pago de 852 euros por apropiación indebida y violación de la propiedad. La mujer intentó recurrir la sentencia en dos ocasiones, sin éxito.

De hecho, el Tribunal Supremo de Zúrich confirmó íntegramente la condena en segunda instancia y acordó el incremento de la sanción económica, que asciende ya a 7.670 euros.

Los magistrados concluyeron que la mujer actuó de forma consciente, descartaron cualquier confusión con un gato callejero y reconocieron el daño emocional sufrido por los propietarios del animal durante varios meses.

Traducido desde Wamiz FR
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