El pasado otoño, varios vecinos de la ciudad inglesa de Peterborough se fijaron en una escena que no dejaba de repetirse: una perra de raza shiba vagaba sola por el barrio.
A pesar del frío, el animal seguía recorriendo las calles, sobreviviendo gracias a la comida que, de forma puntual, le ofrecían algunas personas. La situación despertó la curiosidad de varios residentes, que decidieron averiguar de dónde venía.
Tras seguir su rastro, llegaron hasta una zona boscosa. Allí hicieron un descubrimiento inesperado: la perra no estaba sola, sino acompañada por sus cinco cachorros.
La perra estaba asustada
Asustada por su llegada, la madre huyó, dejando a sus cachorros atrás. Preocupados por su supervivencia, cogieron inmediatamente a los pequeños y se los llevaron a casa para que entrasen en calor.
Más tarde, por la noche, regresaron al lugar donde habían visto a la madre vagando.
Al día siguiente, representantes de Woodgreen Pets Charity, una asociación de protección animal, intervinieron para hacerse cargo de toda la familia peluda.
Los cachorros, bautizados con el nombre de Ash, Chestnut, Acorn, Blossom y Maple tenían menos de tres semanas. Por suerte, la asociación consiguió encontrar una familia de acogida para la madre y sus cachorros.
Hoy en día, Fern, la mamá, y varios de sus pequeños ya han sido adoptados por familias cariñosas.