Angel estaba tumbado en el pavimento frente a una casa y se pasaba las noches aullando.
Nima Nasseri, rescatista de animales en la zona, no tardó en enterarse y actuó enseguida.
Un perro traumatizado
Cuando Nima fue a conocer al husky abandonado, tuvo claro desde el primer momento que haría todo lo posible por ayudarle. Junto a su equipo, se acercó con cautela, intentando ganarse su confianza. Sin embargo, el perro estaba tan asustado que no permitía que nadie se aproximara.
Impactados por la historia, decidieron no rendirse. Volvían cada día con paciencia, intentando que el animal se sintiera seguro.
En una de esas visitas, vieron a Angel sentado en un bordillo junto a otro perro callejero. Cuando este segundo perro se acercó a los humanos en busca de caricias, pensaron que Angel podría entender que estaban allí para ayudar. Pero no fue así: el husky seguía completamente paralizado por el miedo.
Avances prometedores
Ante la situación, tomaron una decisión difícil: rescatar primero al compañero de Angel y regresar más adelante a por él. Días después, volvieron con trampas y comida para atraerlo, y esta vez funcionó.
Ambos perros acabaron reencontrándose en el veterinario. La organización Stacy Hope Rescue se hizo cargo de ellos inicialmente, y más tarde Redemption Tails asumió el cuidado de Angel para ayudarle a recuperar la confianza.
Los primeros días fueron complicados. Al principio, tuvieron que llevarlo en brazos porque no era capaz de caminar. Al siguiente, empezó a dar algunos pequeños pasos. Y al tercero, ya mostraba señales claras de avance: movía la cola y se acercaba con curiosidad a otros perros.
Ahora, los rescatistas miran al futuro con esperanza y trabajan para encontrarle a Angel una familia definitiva.