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Encuentran una criatura extraña en la calle: la afeitan y se quedan de piedra con su raza

Las personas que encontraron a la extraña criatura no daban crédito a lo que estaban viendo sus ojos. ¿Cómo puede vivir un animal así?

Por Vanessa Parapar

Publicado el 9/5/20 20:11

¿Es un monstruo o un animal? Seguro que las personas que se encontraron con la extraña criatura no sabían exactamente lo que tenían delante de sus ojos. Era, nada más y nada menos, un ¡perro! 😱😱

Ginta no era ni la sombra de lo que un día fue. Estaba sufriendo mucho y su estado era lamentable. Por suerte, las personas adecuadas se cruzaron en su camino cuando más las necesitaba. 

Los rescatadores del perro recibieron una llamada que les alertó de que el perro necesitaba ayuda de inmediato. Ellos, por su parte, se imaginaron lo peor. Pero jamás se les pasó por la cabeza algo así: Ginta vivía una tragedia griega, lo estaba pasando muy mal.

El perro tenía todo su cuerpo cubierto de pelo enredado y rastas que le impedían, entre otras cosas, ser feliz y hacer vida normal. Según comentaros los peluqueros caninos que lo atendieron en el refugio donde lo trasladaron tras encontrarlo abandonado en la calle, a esta bola de pelo nunca la asearon

El estado del perro era tan lamentable que los rescatadores de Ginta no fueron capaces de determinar su raza. 

No obstante, el perro supo dejar su sufrimiento a un lado. Para él las rastas no fueron impedimiento para ser cariñoso con sus nuevos cuidadores. Era una bolita de coraje y de amor que deambulaba por el continente asiático.

Un aseo complicado y arriesgado

Una vez que Ginta se atendió, la atendieron de la mejor manera posible. Con mucha paciencia y cariño, lo afeitaron muy suavemente para no hacerle daño. Lo cual, a tenor del testimonio de los voluntarios, no fue fácil. 

Cada vez que quitaban trozos de pelo, caían capas de suciedad.

A parte del corte de pelo (aquí puedes ver los mejores cortes de pelo caninos), los voluntarios le dieron un buen baño a Ginta. ¡Quedó espectacular! 

La gran revelación

Después de cortarle el pelo y asear a Ginta, el animal se sintió libre para moverse y jugar por primera vez. Su nuevo look fue un alivio para el adorable peludo. 

Mientras que a los voluntarios que rescataron a Ginta se les caía la baba con el nuevo aspecto del perro, se percataron de una cosa. Ginta era un caniche de raza cruzada. ¡Se quedaron a cuadros puesto que el pelo cubría hasta los rasgos más característicos del animal! 

Esta triste historia que sucedió en el año 2014 la rescatamos hoy para concienciar a la sociedad de la responsabilidad que supone tener un perro. Si no puedes cuidarlo, mejor no lo adoptes o -lo que es aún peor- no te lo compres.