Kai fue encontrado durante la Navidad de 2014 en una estación de tren en Escocia, totalmente abandonado a su suerte.
Para asegurarse de que no huyera, lo habían atado firmemente con una correa. Junto a él, una maleta.
Un abandono que hizo llorar a mucha gente
Cuando integrantes de una cercana Sociedad Protectora de Animales llegaron a donde estaba, lo primero que hicieron fue abrir la maleta que estaba a su lado para ver el contenido.
Las señales del maltrato físico que había padecido el animal eran evidentes. Por fortuna, el animal tenía chip, por lo que pudieron dar con su nombre y la de su propietario.
Buscaron a su antiguo dueño
Abandonar un animal en Escocia es considerado un grave delito, razón por la cual los rescatadores de Kai buscaron a su propietario para que la tropelía no quedase impune.
Desafortunadamente, el propietario cuyo nombre figuraba en el registro de Kai lo había vendido en 2013.
Cuando quedó en la estación con la interesada para cerrar la venta, la mujer descubrió que Kai no era el perro que había visto en las fotos, y comprobó, además, que el animal estaba enfermo.
Pero la anécdota no quedó ahí. La mujer, que ya había pagado por él, decidió atarlo en la estación. Incluso le dijo al personal de seguridad de la estación que el perro no era suyo.
Un nuevo comienzo
Con la ayuda de la Sociedad Protectora, Kai fue rescatado, recibió la atención necesaria y le operaron del párpado.
Finalmente, Ian Russell, de 52 años, le abrió las puertas de su casa. ¡Un final feliz más que merecido tras haber sido tratado como un juguete usado!