El pasado 4 de enero, una intervención policial sacó a la luz un acto cruel: encontraron un perro malinois atado a la verja de un colegio.
El animal llevaba una correa de poco más de un metro, un bozal y, colgada del mosquetón, una simple nota con una palabra escrita: "abandonado". En el reverso, un nombre cuidadosamente garabateado: Rocky.
Una forma de abandono cruel
Para el servicio de investigación de maltrato del Refugio de l’Espoir, en Pierrelatte, al sureste de Francia, no se trata de un caso de abandono cualquiera.
En Francia, el abandono de un animal constituye un acto de crueldad animal tipificado como delito penal.
Una rápida intervención
Tras el rescate, Rocky fue acogido por el Refugio de l’Espoir.
Desde la asociación recuerdan que siempre existen alternativas, incluso cuando los refugios están saturados. En muchos casos, una simple llamada basta para explicar la situación y recibir orientación o apoyo.